martes, 11 de octubre de 2016

Breve reflexión: El concepto de calidad y los procesos para medirla en la Educación Superior

     
    

 Un factor importante para el desarrollo de una sociedad es la educación. Esta se considera fundamental para el crecimiento y calidad en la vida del hombre; por lo tanto, su desarrollo como actividad es un derecho para el ser humano. En ese sentido, ofrecerla debe ser prioridad del Estado en beneficio no solo en el aspecto individual, sino también en el aspecto social. Por ese motivo, es necesario enriquecerla a través de diversos instrumentos: materiales bibliográficos, tecnología e infraestructura que permitan una adecuada calidad educativa.

    En educación superior, la definición de calidad no es un asunto sencillo (Nicholson, 2011). En ese sentido, la literatura y práctica internacional sobre el tema ha incorporado hasta cinco significados para el término (Harvey y Knight, 1993). En primer lugar, considera la calidad concebida en los altos niveles de desempeño académico; en segundo lugar, la calidad centrada en los procesos que brinda la educación superior y se relaciona con la inexistencia de defectos y la existencia de una cultura de calidad enraizada en la institución; en tercer lugar, la calidad como capacidad para cumplir el propósito, que evalúa la calidad del servicio por el grado de cumplimiento de la misión de la institución; además, la calidad como retorno a la inversión realizada, que evalúa la calidad en términos del rendimiento sobre los recursos invertidos, y, por último, la calidad como transformación, que se define como un proceso de cambio cualitativo, con énfasis en agregar valor y fortaleza espiritual, política, social en los estudiantes para impulsar cambios positivos. En cuanto a este último concepto, la calidad podría ser considerada como uno de “meta‐calidad” que tiene a los criterios anteriores como formas operacionales de implementación en vez de ser fines en sí mismos (Harvey y Knight, 1993), es decir, que se centra primordialmente en el conocimiento y desarrollo personal de los estudiantes y en la capacidad académica y productividad de los docentes.

     Por otro lado, la calidad educativa en el contexto de educación superior se podría medir a partir de la identificación de los principales problemas que generan inconformidades durante el desarrollo de las actividades en el ambiente institucional de educación superior. De esta manera, se deberían seguir `procesos que permitan medir y, sobre todo, mejorar el contexto educativo en cuanto a su calidad. En ese sentido, lo primero sería identificar los procesos, mejorarlos (según las circunstancias o caso) y documentarlos. Para esto, un procedimiento primordial es la selección de docentes que se asemeje al perfil que busca la institución. Esta selección se desarrolla bajo los criterios planteados por la entidad superior (entrevista, clase modelo, capacitación, etc.). Otro proceso para medir la adecuada calidad es la mejora de forma continua en diferentes áreas con el objetivo de replantear las acciones ante dificultades. Esto ayudará a identificar las brechas existentes en las diferentes áreas de la institución. Estos dos procesos anteriores se unen para finalizar en la evaluación de satisfacción del cliente, quien constata si se cumple con las expectativas de lo esperado ante el programa recibido.

     En conclusión, no es simple determinar un concepto único de calidad, dado que su medición es también un actor complejo en este contexto. Esto se debe a problemas con la disponibilidad de información referida a los procesos y resultados relacionados con la educación superior. Sin embargo, se puede determinar su medición con el desarrollo de algunos métodos que se aplicarán en el contexto educativo. En ese sentido, es necesario aclarar que el concepto de calidad puede estar relacionado directamente a la capacidad para cumplir un propósito o a la finalidad a partir de diversos procesos relacionados.

     Por lo tanto, una adecuada calidad en la educación superior debe ceñirse a procesos que se desarrollen a partir de la selección del personal académico, así como también a la mejora continua en las diferentes áreas de la institución académica para lograr una adecuada satisfacción del llamado cliente. Al respecto, esta satisfacción se sintetiza como la formación profesional que recibirá a partir de las herramientas e instrumentos otorgados durante su formación, al igual que los conocimientos impartidos. Todos ellos en conjunto le permitirán combinarlos para producir una tarea compleja. Esta última se puede traducir como el resultado de la interacción de los conocimientos, instrumentos y herramientas recibidos durante su formación. Es en este proceso en el que reside implícitamente el concepto de calidad del servicio educativo.

Referencias bibliográficas

Colclough, C., Packer, S., Motivans, A., Ravens, J., Buchert, L., Bella, N., Cusso, R. (2004).   Educación para todos: El imperativo de la calidad. París-Francia: UNESCO. Recuperado de http://www.unesco.org/education/gmr_download/es_summary.pdf

Harvey, L., y Knight, P. T. (1993). Transforming higher education. Buckingham, England: Society for Research in Higher Education & Open University Press.

Harvey, Lee y Newton, Jethro (2004). Transforming Quality Evaluation. Quality in Higher Educatión.

Nicholson, Karen (2011) “Quality Assurance in Higher Education: A Review of the Literature”. Council of Ontario Universities Degree Level Expectations Project. McMaster University, Canada.

Ocádiz, E. (2002). Calidad Educativa. VOZ, pp. 22-23.

SINEACE. (2013). Educación Superior en el Perú: Retos para el Aseguramiento de la Calidad. Lima.


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